12 sept. 2011

Bastaba con morderse el labio inferior para regresar las palabra que se escupirían. Hiriente de si misma. Masoquista. Sabia que no había nada en este mundo con un sabor mas desagradable, amargo e intolerable que las palabras tragadas y que son devueltas a las entrañas. ¿Aquello que “callas porque estas como ausente” 




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